miércoles, 20 de noviembre de 2013

Dibujá tu furia



La alquimia 
del verbo
dice Rimbaud
nos convierte
en poeta vidente,
Only love can sustain
agrega Spinetta.

Punk o puente
(La Noria, no Newbery)
quereme
o exiliate.


martes, 5 de noviembre de 2013

Nieve



En el parque deambulan los muertos de la infancia,
algunos
bocetos de lo que no maduró,
otros
fotografías en bicicleta
girando alrededor de aguas congeladas.

Pedaleando los miro con ganas de abrazarlos,
de recuperarlos del exilio.

Si cae alguna lágrima
el chasquido me delatará,
mejor el silencio blanco
mejor el duelo.


martes, 24 de septiembre de 2013

Haiku del niño al que le decimos adiós...



Parte el niño
parasiempre con traje
en gris plomo fundido.

Glorietas negras
deja por el camino,
lo lloran los vecinos.

Se va el niño
parasiempre huérfano,
a Dios ladran los lirios.

Un dos de oro
lleva en el bolsillo,
cerca suena el río.

Viaja el niño
parasiempre dejando
su lengua en el libro. 


martes, 20 de agosto de 2013

Fugitivo



Desvelado
ah, sí, claro,
buscar
a Dios
a los fantasmas.

La puesta en escena
(imitando, jugando
con la sangre a la deriva)
del camino órfico
sabemos la regla:
no mirar atrás
hasta bañarnos enteros
en el sol.

Es la noche
una melodía borravina
hay también, al paso,
de comer y beber
sin embargo el vidrio no se empaña
sin el frío
no lo conseguiré,
quizás unas nubes entren por la ventana
en unas horas lo sabré
ahora
en el advenir siendo sido
soy este signo
así, en singular
¿el mensaje completo?

Perdón, me fui, me perdí.

Respiro, hondo,
tocado, dolido, no hundido,
es como morder un relámpago,
sí, claro,
soy de tierra
con pies de agua
y manos de plata,
pero tierra al fin
pagan mis huesos
es el impuesto al andar,
al caminar.

Respirar y arder
verbos en estado puro,
"infinitivo", así les llaman,
ya libre de deudas
me doy el lujo
de que me crean oculto
prófugo
en este laberinto,
por supuesto, no olvidar
la regla de oro...

Desvelado,
ah, sí, claro
buscando
a Dios
a los fantasmas. 

jueves, 4 de julio de 2013

Malaver


La postal es el
árbol con doradas y
vacías hojas

lo protege un
cielo yendo de azul
a negro en silencio

en puntas de pie
las nubes desnudan a
su paso lo que hallan

sin ropa muerden
el techo del andén las
ramas con sus miradas

al pie del reloj
sin vidrio un grafitti
los pasajeros leen

"La dicha de la 
piedra es que puede ir
bajo el sol sin dolor"

la postal es el
tren siendo serpiente por
el gris desierto. 

domingo, 9 de junio de 2013

Butō blues


Sueña que sueña
con un ala quebrada
la mariposa blanca

en la pendiente
bajo una lluvia de 
cuerpos radioactivos

se mira en la
luna llena bailando
con sus amados muertos. 


jueves, 16 de mayo de 2013

Los últimos


Si las Escrituras cumplen su promesa
y el Ragnarok acontece
abriéndose la tierra
escupiendo lava fuerte y alto
hasta encarcelar a la luna,
y los Cuatro Jinetes arrasan
sin dejar vestigios de existencia celular,
entonces ya sin tiempo
ni disfraces de más
elegiré su ropa interior como refugio
la de abajo, oscura y tensa;
allí viviré
hasta el último día.

Una vez consumido el nuevo amanecer
con los meteoritos caídos
como únicos automóviles
celebraremos el encuentro,
esa primera y virgen noche
actuaremos como inocentes
sobre escenarios devastados
al ritmo del silencio fuego
estrenando huesos, corazón y piel;
y haremos lo posible
absolutamente todo lo que esté
al alcance de nuestras penetraciones
para no repoblar el planeta. 

martes, 23 de abril de 2013

Primer recuerdo



Luego de la mano frotando
los cascarudos por la espalda
el desierto,
la tierra seca y agrietada
cuerpos familiares alejándose
y el niño caminando solo
en dirección contraria.

No hay horizonte
cuando los gritos vacíos quedan
sólo un fiero sol alumbrando,
mas alucinados los pies frenan
arrastrando con los ojos hacia
la locura al resto del cuerpo
y al pensamiento.

El mundo se detiene en la calavera
en sus cuernos blancos
en los profundos y negros cuencos
en las hormigas que la limpian,
el mundo es la calavera muda
el oráculo
  del iniciado.

sábado, 30 de marzo de 2013






Sobre el agua 
escriben sus nombres y
nadando se alejan.





domingo, 17 de marzo de 2013

Hay vampiras en Barcelona




Vampira, vampira
suicida en mis noches
de colmillos piel de marfil
y pelo de carbón
¿dónde mueren tus ojos
cuando sale el sol?

Vampira, vampira
con labios carne viva
y pómulos perla,
rondadora de mi sangre
¿quién atraca en tu cuello
en las noches de vuelo?

Vampira, vampira
en ataúd de vidriera
aquí viene la noche eterna
con tu luna madriguera.

sábado, 23 de febrero de 2013

Compasión



Con su ojo derretido me mira,
susurra...
Un quejido o lamento
no logro distinguir
sin sangre alrededor
no pienso en heridas.

Sólo mira
y su ojo sigue en bajada,
nadie ayuda
voceas conocidas opinan sobre curas
mas ninguna se materializa,
puro palabrerío de rezos y plegarias,
ojalá algún ángel, dios o demonio se apiade.
Ojalá una luz
llene ese cuenco.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Los opuestos de la muerte



Besar los pies del ocaso,
su mirada salobre
un puñal certero en la médula espinal
abriéndome como a un pez verdeamarillo.

Atravesar la danza blanca
del orgasmo que muere en sus manos,
fundirme con el vacío del deseo por venir
y ser por ese instante teñido de cárdena marea,
la noche eterna.

Amanece,
y en el punto cardinal donde luchan
la última noche y la hora crepuscular
corporiza un grito de azufre,
ambivalente, naciendo bífido hasta reunirse en la médula,
neonato hechizo plateado que atrae y aleja
mis muertos, fantasmas y espectros.

Poseído por el grito
añoro mi anterior cuerpo de grifo
otrora rey de los cielos y la tierra,
mas en el día presente,
sitiado por las venas de una ciudad desconocida
todos miran como si nada ocurriera
mientras alguien arde desaforado
como un búho blanco y rabioso
volando directo a la diana del sol.


domingo, 9 de diciembre de 2012



 Fingir la muerte
y bajar hasta bailar
una danza sin brazos.



jueves, 6 de diciembre de 2012

Viajeros



Por la baranda bajo la lluvia
mil sapos escudándose
con hojas verdes y púrpuras
¿peregrinando o escapando?
Nadie quiere responder
todos quieren averiguar,
encontrar un desierto
fuera del cementerio.

Más atrás, cantando en la medianera
una columna de grillos ciegos
marcha al descubierto
empapándose del cielo.

Montando caballitos de mar
hadas con alas de repollo
se unen a los viajeros,
llevan en sus ojos azules
la sal del mar,
llevan en sus alas escarlata
las nervaduras del tiempo
¿peregrinan o escapan?
Nadie quiere responder
todos quieren averiguar,
encontrar un puente
hasta el fuego del viento.


sábado, 24 de noviembre de 2012

Cómoda cobardía



Mi cuerpo
escenario hecho planeta
arrasado en silencio
violado por decreto.
No es un espejismo,
es verdad hay sed
pero nadie resiste,
penosamente se entregan 
con las bocas pobladas de rouge.



miércoles, 21 de noviembre de 2012

¡Chacales!



Miro mis manos buscando
sólo encuentro 
estatuas de chacales,
parecen tener fiebre
lo que sí está confirmado
es su mirada asesina
¿Cuánto llevarán ahí?
Si no estuviera encadenado
quizás les caería en gracia.

Bajo el horizonte emerge
una tormenta,
las estatuas ni se inmutan
tampoco interrumpen
sus tenaces mordidas 
a mis palmas. 


sábado, 17 de noviembre de 2012

Zapatos de calavera para viajar en el tiempo



 Los zapatos estaban hechos de calaveras, blancos y pulidos, de fiesta y para baile. A simple vista parecían de seda. “¿Para qué son?”, le pregunté. “Son para viajar en el tiempo”, respondió, alegre y alucinada como una nena que juega. Sonreí asombrado, y ella enseguida se dio cuenta que no le creí porque me tomó de la mano derecha y sin decir nada me llevó por el pasillo. Lo recorrimos dejando atrás varias puertas (algunas abiertas, otras cerradas) hasta que llegamos a un vano al que le faltaba su puerta.
Era la habitación de servicio, sin luz y muy chiquita. Sobre el lado derecho había otra puerta, la abrió y allí estaba: una esfera plateada y eléctrica. Como un planeta de masa tormentosa con rayos y centellas envolviéndola, moviéndose como la cabeza de Medusa.
El espectáculo visual era increíble pero el sonido estaba muerto. Inmerso en el más profundo silencio la esfera flotaba a medio metro del piso. Ella me miró y hablando convencida me dijo que íbamos a viajar en el tiempo, que me quedara tranquilo que hacía varios días que venía haciéndolo, que siempre salía todo bien salvo por un pequeño detalle.
“Siempre viajo hacia atrás en el tiempo, nunca adelante; la verdad es que no entiendo el mecanismo ni la lógica del viaje y te soy sincera, tampoco quiero averiguarlo, por lo menos por ahora”, fue lo último que le escuché.
Su mano desgranó rápidamente hasta que quedé agarrando el vacío, yo seguí de largo atravesando la esfera; desapareció sin descarga eléctrica alguna, fuerza o temblor que me sacudiera. Nunca más volví a verla o saber de ella. Aún la extraño, mucho, demasiado.

***
“¡Otra vez me volvió a ocurrir!” me dije. Otro viaje, sola y al mismo lugar, con los colores y muebles más frescos. Hice lo mismo que al final de todos los viajes anteriores: salí de la habitación y volví a caminar por el pasillo. Crucé varias puertas (algunas cerradas y otras abiertas) hasta que en una habitación lo vi a mi hermano. Estaba con su siempre cuerpo flaco y escuálido como el de una lagartija, pero con músculos marcados y fibrosos; estaba hermoso.
Sin saludarme pero cálido y entrador como era, me preguntó por mis zapatos. No dudé en contestarle (llevaba tanto tiempo acumulado con ganas de hablar con él que absorbí las lágrimas; nunca le gustó verme llorar), no dudó en reír y preguntarme si lo estaba cargando. Lo tomé de la mano, me siguió; unas cuantas puertas después estábamos en el cuartito de servicio. El contenido era diferente pero el uso que le dábamos era el mismo. Curioso pero decidido, mi hermano abrió la puerta interior contigua a la entrada del cuartito y con los ojos como los de un camaleón quedó prendido de la esfera, quieto, aguardando que le dijera algo.
“¡Mirá!” le dije y de la mano lo llevé a la esfera eléctricamente plateada. El viaje duró unos segundos, lo mismo de siempre. Dí un respiro largo y acongojado, y comencé a caminar nuevamente por el pasillo mientras me pregunto si me creerá.



lunes, 12 de noviembre de 2012

Pájaros



 Aves en sueño
livianas de libertad
de cisne, sin hundirse

ni perderse en
ningún puente, nadando
la inmensidad.





viernes, 2 de noviembre de 2012



La luz de todas
las luces, insaciable
y finita sed.



domingo, 28 de octubre de 2012

Hondo, hondo como un niño hasta el fondo a cazar el kraken






 
No tiene agujas
ni está enjaulado,
el tiempo,
anda hambriento y salvaje  
por los márgenes de la sangre.

Frágil al amanecer
desgarra el deseo 
hondo al anochecer.

domingo, 21 de octubre de 2012




Puente y árbol
en manos eléctricas
a resguardo del frío.




miércoles, 17 de octubre de 2012

Chacarita desde el balcón





Dos árboles pelados, cadavéricos,
encorvándose lento sobre los techos plateados
absorven el humo blanco de las pocas chimeneas.

Los edificios más altos vigilan sin levantar persianas
y algunos esqueletos de las nuevas torres
van copiando el oficio.

Es lunes a media mañana
y a las antenas no les inmuta,
ni siquiera
a la que tiene forma de cruz.

Quizás, en las paredes de grietas enmasilladas
hayan ocultas las películas de viejos inquilinos,
quizás esa franja de pintura negra
corriendo quieta hacia el patio interno
sea un río de almas transparentes,
quizás, sólo a las hormigas
les llegue su aullido.

Cruzando el vacío,
junto a un tanque de agua,
tres enormes números de neón
son el fantasma de lo que ardieron.

Adelantándose al medio día
ladridos de balcones acompañan 
a un compañero muerto,
no será su destino
el rejunte de huesos custodiado 
por los muros de atrás del parque.

"¡No, no quiero eso!", pidió,
"Denme alas, cuatro patas
o hasta una razón humana,
pero nunca un entierro
o un archivo de olvido".
                                     

domingo, 14 de octubre de 2012





Caballo azul
de piernas olvidadas,
respira fuego.



martes, 9 de octubre de 2012

El suicidio de las sombras



Era de noche, no había nubes y quien sabe adónde habían ido la luna y las estrellas. Parado sobre la vereda observaba dos edificios tan blancos como fríos, de unos cuatro pisos de altura y estilo francés como las embajadas de la avenida Libertador.
La calle se interponía entre nosotros, parecía hecha de la misma textura vacía del cielo. Hacia la parte izquierda de atrás de los edificios había una casa más baja, más chica también y aunque su forma era borrosa (también los colores) desprendía una calidez pacífica. Sabía que en ella estaba mi hermano y hasta él quería ir, pero entre nosotros se interponían los dos edificios.
Aunque tenía por delante mi destino no podía dejar de mirar hipnotizado los dos edificios, así fue como mientras recorría ventana por ventana una figura humana, plana y negra, comenzó a pasarse de uno a otro. ¿Cómo saltaba de un edificio al otro sin salir? Fue algo que me pregunté todo el tiempo que allí estuve. Luego, la figura, rápida y decidida, abrió hacia arriba una ventana (no recuerdo si del primer o segundo piso del edificio de la derecha), y como una bala salió despedida una sombra, más pequeña y con una figura como la de un animal de cuatro patas. Fue con tanta decisión y prestancia el salto, que lo primero que sentí fue una morbosa curiosidad de ver cómo se estrellaba en el asfalto. Pero ese momento nunca llegó, ni llegaría.
La figura humanoide y negra se deslizó hacia otro piso (“¿Cómo va tan rápida y sigilosa de un piso a otro?”), abrió nuevamente una ventana y siguiendo el ritual una nueva sombra, más chica que quién deslizó hacia arriba el ventanal, saltó hacia la calle y segundos antes de estrellarse se disipó como una débil niebla o incluso, por momentos parecía que tuviera consistencia digital y sus píxeles se difuminaban hasta desaparecer por completo. Inmediatamente la figura plana abrió otra ventana de otro piso y la escena volvió a repetirse. Una, dos, tres y más veces durante todo el tiempo que allí estuve.
“¿Por qué se suicidan las sombras?” me pregunté y volví a repreguntar cada vez que una de ellas saltaba y se desintegraba antes de estrellarse contra el piso. Entre admirado y con las ganas sangrientas de verlas romperse en el piso, permanecí viendo el espectáculo. Aunque al mismo tiempo (mientras cada tanto me repetía la pregunta sin responder) una nostalgia y melancolía me subían por el pecho hasta estrujarme la garganta; una sensación azul de pérdida me paralizaba. Mientras, la casa con mi hermano adentro me esperaban y yo, seguía viendo a la figura humana abrir las ventanas para que las sombras saltaran.

domingo, 7 de octubre de 2012

El pescador



Peces y monos
el pescador regala
a los niños del andén.


sábado, 29 de septiembre de 2012

Pequeño


"es la hora en la que toda la luz se desespera por brillar
y toda mi sombra se estremece al sentirse sabida"
L. A. Spinetta


Un agujero en el cielo se traga lentamente el barrilete. Anunciado hace rato, en palabras que los especialistas están acostumbrados a decir fríamente y que él ya sabía, con sólo ver cómo la frescura de la piel se dilapida, se vuelve seca y amarillenta, con pequeñas placas oscuras que primero tomaron los órganos, para luego hacerla padecer en la superficie. Él sabía que en cualquier momento el teléfono iba a sonar para avisarle del deceso, o que ella comenzaría con una leve descompostura enfrente suyo y el resto de los hermanos; de varias maneras imaginó el desenlace.
Mientras, su mujer con el nuevo ser adentro suyo lo acompañaba. Le mostraba las batitas que estaba tejiendo, los móviles que compró en una feria para colgarlos arriba de la cuna; le contaba de las pinturas que en algún tiempo más le iba a dar, porque ella quería que su hijo pintara o fuera músico, o por qué no las dos cosas. Anhelaba que su alma hablara a través del arte. Él la miraba, feliz de ver a la madre de su hijo soñando por el pequeño. La abrazaba, le daba un beso en la frente y luego desparramaba muchos más en esa panza, que estaba redonda y tan llena de vida como la Tierra.
Al mismo tiempo sus manos querían retener a la cometa que se alejaba, seguía su marcha entrando en el hoyo del cielo. Pero contra algunas cosas no se puede ni sirve pelear. En un extraño equilibro que cuesta comprender, como si todo estuviera armado en círculos para que nada quede librado al azar, una flor nunca se marchita sin que otra despliegue sus pétalos al sol.
En cuestión de segundos, en la madrugada de un martes, la futura madre rompió bolsa, él rápidamente la llevó al sanatorio y a las dos horas el pequeño Joaquín se aferraba a las manos de sus padres. La abuela hizo el esfuerzo, con mucho amor propio a la mañana siguiente estaba junto a su hijo y nieto. Procurándole concejos a la primeriza madre sobre cómo darle la teta, cómo bañarlo o como arroparlo. La mujer mayor, con el pecho lleno de alegría por haber cumplido y sin energías, se despidió de la madre, de su hijo y del nieto. Nadie lloró, nadie rió, sólo hubo expresiones hechas con el corazón que para el rostro son imposibles de reproducir.
Al día siguiente la nueva madre y su hijo fueron dados de alta, esa misma noche el teléfono sonó anunciando que el orificio que había en el cielo ya no existía más.

Mayo de 2006

lunes, 24 de septiembre de 2012

Cansancio



¿No se cansan las
estrellas de mirarnos
como nos incendiamos?